TEC21, el nuevo modelo educativo del Tecnológico de Monterrey

Aprovechando mi viaje a México del pasado mes de diciembre, puse mi foco de atención en la transformación educativa que está realizando esta importante institución educativa mexicana.

El Tecnológico de Monterrey  es una universidad privada, sin fines lucrativos, fundada en 1943 gracias a la visión de un grupo de empresarios encabezado por Eugenio Garza Sada. Es una institución que tiene el propósito de transformar México y el mundo a través de la educación. Su oferta educativa abarca los niveles de bachillerato, carreras profesionales y programas de posgrado. En el ámbito profesional ofrece programas académicos en las áreas de Ingeniería, Tecnologías de la Información, Negocios, Humanidades y Ciencias Sociales, Arquitectura, Arte y Diseño y Ciencias de la Salud. Esta universidad se caracteriza por desarrollar y fortalecer el emprendimiento, el sentido humano y la internacionalización de sus estudiantes. Cuenta con cerca de 90.000 estudiantes y más de 10.000 profesores repartidos en 28 campus en México y 18 sedes y oficinas internacionales.

La necesaria transformación de las instituciones de educación superior, y especialmente de sus modelos educativos, para hacer frente a los cambios y demandas del siglo xxi, llevó al Consejo Directivo del Tecnológico, ya en el año 2012, a iniciar un modelo de transformación que permitiera alinear los elementos clave de la visión, la organización y la cultura de la organización. Posteriormente, en  2013, se propuso evolucionar hacia el Modelo Educativo TEC21 para preparar a los estudiantes con una formación integral que les permita enfrentar los desafíos que plantea un mundo cambiante e incierto y asegurar su competitividad internacional  potenciando sus capacidades y competencias para convertirse en líderes.

El modelo entiende por competencia la integración consciente de conocimientos, capacidades, actitudes y valores para afrontar con éxito tanto situaciones estructuradas como situaciones inciertas, que puedan implicar procesos mentales complejos para formar profesionales participativos y comprometidos con la sociedad.

Se contemplan dos tipos de competencias: las disciplinares y las transversales. Estas últimas son diez, y recogen desde el liderazgo hasta el trabajo colaborativo, pasando por el emprendimiento y la innovación, el pensamiento crítico y la ética y ciudadanía global.

El aprendizaje basado en retos, la flexibilidad en el cómo, cuándo y dónde se aprende, una vivencia universitaria memorable y unos profesores inspiradores, son los cuatro componentes básicos del modelo. Y finalmente, los cuatro habilitadores específicos del modelo son: las comunidades académicas, la innovación educativa, los espacios educativos y la vinculación con el entorno.

El Aprendizaje Basado en Retos (ABR) se fundamenta en el aprendizaje vivencial que tiene como principio que los estudiantes aprenden más y mejor cuando participan de forma activa en experiencias abiertas de aprendizaje. Un reto es una experiencia vivencial diseñada para exponer al alumno a una situación desafiante del entorno para lograr unos objetivos específicos de aprendizaje. Así, los conocimientos se integran y aplican mediante módulos de aprendizaje, que son el conjunto de contenidos teóricos y prácticos necesarios para resolver un reto. Veamos el siguiente esquema-resumen:

La flexibilidad curricular se construye, a diferencia de un plan de estudios rígido, mediante las trayectorias, UN sistema que brinda al alumno la oportunidad de explorar, decidir y especializarse a lo largo de su proceso formativo escogiendo contenidos de distintas áreas disciplinares. Un profesor asesor lo orientará de forma personalizada.

El nuevo enfoque del proceso de enseñanza-aprendizaje requiere un nuevo perfil de profesor que debe tener las siguientes características: inspirador, actualizado, vinculado al entorno profesional, innovador y usuario de las tecnologías de la información. Los roles que será necesario que desempeñe este nuevo perfil de profesor son: catedrático (diseña e imparte los módulos), evaluador (por competencias), diseñador de retos, tutor de reto y mentor de carrera.

Todo este modelo cuenta con una estrategia de implementación progresiva ya iniciada, que se ha previsto completar en el año 2020  con la primera generación completa de alumnos formada de acuerdo con este nuevo modelo y un sistema específico de transición del modelo actual al nuevo modelo TEC21. Esta estrategia tiene como elemento central la formación y acompañamiento de los docentes mediante el CEDDIE (Centro de Desarrollo Docente e Innovación Educativa) , el Observatorio de Innovación Educativa y el Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE). Este último, al que pude asistir en su edición del 2016 y del que hablaré en un próximo post, se celebra desde el año 2006, pero con carácter internacional desde el 2014.

Impresiona conocer y comprobar la visión y capacidad de liderazgo que está teniendo esta universidad para avanzar decididamente hacia un nuevo tipo de institución educativa superior que supere las limitaciones de la formación que hoy ofrecen la mayoría de universidades. Las universidades deben reimaginarse y avanzar hacia una innovación sistémica y disruptiva. Este es nuestro gran reto hoy en el mundo.

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2 Comments

  1. JOSE LUIS BASANTES GARCES 13 Enero, 2017 at 4:03 am

    La educación del siglo XXI debe encaminarse hacia un cambio tal cual se lo menciona en el articulo, disruptivo, fraccionante, brusco, pues la propuesta de Tecnológico de Monterrey a través de un aprendizaje basado en retos y un currículo flexible, daría la oportunidad al educando de adquirir potencialidades que fortalezcan su perfil profesional, siendo pues un individuo más integro con una visión más espacial tridimensional, rompiendo así con lo tradicional, aburrido y metódico.

    Resultado de esto sería un individuo potencialmente capaz de insertarse en la sociedad, pues su meta bajo esta visión sería crear y no esperar que las oportunidades lleguen, resolviendo así el dilema de la educación tradicional Que hago ahora???, por un, Sé lo que tengo que hacer, dos condiciones diferentes una lleva al conformismo tradicional de la educación y el otro a la apertura de nuevas oportunidades.

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  2. Prof. María Valero 15 Enero, 2017 at 1:24 pm

    Muchas veces maestros y profesores sentimos miedos a la críticas de nuestro trabajo pedagógico en el aula, considero que tiene su base en la poca capacidad de auto criticarnos a nosotros mismos; sino soportamos cuestionarnos ¿cómo soportaremos la crítica de nuestros estudiantes, padres, madres y de otros que ven de cerca nuestra labor educativa? La formación y las preguntas sobre nuestra manera de hacer las cosas pedagógicas es el camino para innovar, soñar, ser creativos y formar para la vida.

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