Fruto de mis colaboraciones en América Latina, defino cuatro principales características imprescindibles para asegurar el éxito del proceso de transformación educativa.

Cuatro claves para la transformación educativa en América Latina

En el último mes y medio he tenido la oportunidad de trabajar con los equipos directivos y educadores de diversas redes de escuelas en Colombia, Ecuador y Uruguay. Han sido semanas muy intensas de viajes, visitas, encuentros, reuniones, entrevistas, observaciones en el aula e impartición de conferencias y seminarios.

Poder visitar cerca de diez escuelas e interaccionar, con diversas intensidades, con más de quinientos educadores y familias, enriquece y transforma. Todos aprendemos y avanzamos en este camino del cambio educativo que compartimos. Y, compartiendo la pasión por la educación y su necesaria trasformación, he podido continuar constatando cuáles son las cuatro principales características imprescindibles para asegurar el éxito del proceso y que, de una forma u otra, deben estar presentes y deben potenciarse:

  1. El liderazgo práctico y activo del equipo directivo que está al frente de un proceso integral de cambio. Generar un cambio en educación es un proceso sostenido en el tiempo que requiere una estrategia clara y un liderazgo fuerte, globalizador y compartido que acompañe a las personas, con decisión y amabilidad, para llevar adelante la experiencia.
  2. Sueño y convicción. Es decir, sueño para visualizar el cambio que queremos realizar, que es mucho más que la suma de pequeñas innovaciones, y convicción de que ello es posible más allá de la dificultad y complejidad que conlleva.
  3. Superación de los marcos mentales de los equipos directivos. Los marcos mentales de los directivos son normalmente el principal freno para el cambio. Aunque a veces nos escudamos en otros frenos, como las leyes y normas, la falta de recursos o las familias, lo cierto es que de las principales experiencias de cambio se concluye que los obstáculos que hay que superar son las creencias preestablecidas, los encargos inerciales y los marcos de actuación que tienen fijados los directivos de una escuela o red de escuelas.
  4. Identificación de la trasformación educativa como un proceso que requiere tiempo y que afecta a todos los elementos de la escuela como institución. Es decir, si transformar la educación y la escuela es un proceso de cambio personal, colectivo, organizativo y cultural, no podremos improvisarlo ni seguramente empezar directamente realizando cambios en el aula, aunque éste sea el objetivo final. Deberemos utilizar una metodología de cambio que permita una estrategia integral. Y la metodología que hemos presentado y utilizado y que, una vez más se ha mostrado útil y adecuada, es la que hemos creado en Reimagine Education Lab y que hemos denominado RIEDUSIS (Sistema para Reimaginar la Educación).

Todo ello, teniendo muy presente que no estamos hablando de copiar ningún modelo o receta pedagógica ya existente. Más bien se trata de moverse, salir del modelo clásico y ponerse en camino para buscar nuestro propio proyecto de transformación educativa.

Porque es muy importante entender que estamos hablando de un “proceso” de transformación educativa. Es decir, no hablamos solamente de innovar o realizar cambios en las aulas… claro que los realizaremos, pero nuestra intención, nuestro proyecto, es un cambio sistémico. Y, por tanto, un cambio de mirada, cultural, organizativo, de espacio físico. Es toda la escuela la que entra en un proceso de cambio profundo. Y para que esto ocurra, mi experiencia me ha enseñado que deben concurrir los elementos citados.

Todo esto es lo que hemos estado trabajando en las visitas, encuentros y seminarios que he podido realizar, acompañado de los miembros del equipo de Reimagine Education Lab. Y, en todos los casos, el camino del cambio aparece claro e intenso. Un gran regalo de la vida poder compartirlo.

 

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