El Basque Culinary Center, un nuevo centro universitario para un sector en transformación

Visitar el Basque Culinary Center (BCC) en Donosti impresiona. Visitas un bello y nuevo edificio ubicado en la falda de un pequeño monte, cerca de un centro tecnológico y en medio de un barrio residencial. El paisaje es muy bonito y todo respira innovación y creatividad.

El proyecto, como comentaba en un anterior post, se pensó en el año 2008 en el marco del plan estratégico de la Universidad de Mondragón, y se desarrolló a partir del 2009 mediante la creación de la fundación que lo impulsa y gestiona. Posteriormente se construye el edificio de 15.000 m2 que lo alberga y se va concretando el camino creativo e innovador que hoy lo caracteriza.

Podemos decir que el BCC es un verdadero ecosistema de innovación que contiene en su seno las siguientes entidades:

  • La facultad de Ciencias Gastronómicas (CG), que ofrece para 400 alumnos (entran 100 cada año) un grado en CG, así como 7 másters, doctorado y varios cursos de formación para profesionales y empresas
  • El Centro de Investigación e Innovación en gastronomía, que, como centro tecnológico sectorial, realiza I+D aplicada para las empresas del sector
  • Y el Centro de Eventos y promoción alimentaria, que organiza todo tipo de actividades de difusión y promoción de la gastronomía, la cocina y la alimentación, y que incluye un club para entusiastas de la gastronomía e incluso campamentos gastronómicos…
  • Dos restaurantes distintos que funcionan cada día, excepto cuando se organizan eventos

La misión del BCC es incidir y colaborar en el potencial económico y social de la gastronomía en la sociedad actual y del futuro mediante la formación, la investigación y la difusión. Sus cuatro valores fundamentales son: pasión, innovación, excelencia y compromiso social.

Desde un inicio se ha planteado como centro internacional y ya hoy, los alumnos del grado son extranjeros en un 25 %; este porcentaje llega al 50% en las actividades formativas de postgrado. En su consejo asesor cuenta con los 13 mejores cocineros y cocineras del mundo, entre ellos dos catalanes.

Su metodología se basa en un enfoque holístico de la persona a formar y en aprender haciendo (70 % del tiempo, incluyendo prácticas en empresas del sector), mediante un trabajo interdisciplinar por proyectos y asignaturas que desarrollan conocimientos, habilidades, competencias y valores. El alumno se forma en cultura gastronómica, gestión, cocina y sala y ciencia aplicada a la gastronomía. Se organizan equipos de 14 personas que actúan en los diferentes ámbitos y utilizan en muchos casos el «design thinking» como metodología específica de trabajo. De esta forma, la experimentación, la acción profesional y la reflexión se combinan para conseguir un perfil del egresado muy capaz de trabajar en un sector en transformación y muy polivalente.

Para mí, el BCC es un muy buen ejemplo de innovación formativa universitaria aplicada, que combina muy sabiamente la formación de un nuevo tipo de profesional para un sector emergente económica y socialmente muy importante que se está transformando a gran velocidad. Es, además, una muy buena contribución de la Universidad de Mondragón a la necesaria experimentación para avanzar hacia un nuevo tipo de universidad más acorde con el siglo en que vivimos.

¿Sabrán las demás universidades españolas encontrar caminos innovadores para transformarse tan profundamente?

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