¿Desde dónde quiero enfocar el cambio educativo?

En Reimagine, observamos que a los equipos directivos de escuelas y universidades, nos ocupa y nos preocupa el cambio y la transformación de nuestras instituciones educativas. Hemos asistido a multitud de formaciones, talleres y webinars donde hemos podido desgranar todos los conceptos y elementos que entran en juego en esta compleja y apasionante tarea de la transformación de una institución educativa… Si además nos has podido conocer y has incorporado en tu proceso de cambio la metodología RIEDUSIS, seguro que has experimentado la gran ayuda que es tener una herramienta potente y un apoyo directo de los consultcoach de Reimagine… Sin embargo, ciertamente, el camino del cambio educativo como directivo o directiva es complejo y lo primero que debemos tratar es desde dónde queremos enfocar el cambio educativo.

Para transformar profundamente la organización educativa, como sistema vivo que es, tenemos que poner en movimiento, en el momento y dirección adecuados, cada uno de los elementos que configuran la compleja institución educativa y todas las personas y sectores que la configuran. Ya no se trata solamente de transformar lo que pasa dentro del aula, sino de cambiar todo aquello que hasta ahora ha constituido lo que se denomina cultura interna: maneras de hacer, creencias, costumbres, valores, miradas, forma de tomar las decisiones, relaciones entre equipos… Y esto requiere una gran convicción y un liderazgo capaz de transformar y movilizar a todos los protagonistas hacia el sueño de cambio común.

Todo ello pone sobre la mesa de juego un elemento fundamental para asegurar el cambio: ¿Desde dónde quiero transformar y enfocar el cambio educativo? Es decir, ya no solo es importante el QUÉ y el CÓMO… ahora adquiere mucha relevancia el DESDE DÓNDE, y más después de la irrupción del COVID19 y su impacto en la educación. La transformación educativa requiere autoconocimiento, aprendizaje interno y acciones que nos lleven al cambio. Solo así podremos inspirar para generar cambios en el otro.

Y ahí es donde entra en juego el programa Reimagínate para transformar, que pusimos en marcha hace unos meses y del que hablábamos en un anterior post. El programa Reimagínate para transformar no es una formación en liderazgo; es más bien un camino, un proceso armónico que transita desde la consciencia plena de mi YO para, identificando mis potencialidades y mis áreas de crecimiento, así como la mirada e interpelación de mi contexto (dónde estamos y dónde queremos ir), ir estableciendo un diagnóstico interno. Pararme, retirarme momentáneamente de la primera línea del activismo para hacerme la gran pregunta: ¿desde dónde quiero cambiar? …

Parar, cuestionarte todo, atreverte a hacerte preguntas poderosas, a aprender, a perdonar, a descansar, a expresarte desde lo que eres y sientes, a agradecer, a establecer prioridades cuidándote a ti mismo como persona (liderar la transformación no nos puede costar la vida), a escribir en tu libreta de vida, a meditar, a diseñar el futuro junto con otras personas.

Lideramos desde lo que somos, desde la resonancia de nuestros valores, creencias, miedos, convicciones y prioridades. No desde un manual. Lideramos desde nuestro ser, junto con los seres que nos acompañan, hacia lo que juntos queremos construir para nuestros alumnos, para su mundo, sus vidas, sus proyectos vitales.

Y todo esto, en el programa Reimagínate para transformar, se hace de forma personalizada, compartiendo camino en grupo, generando una comunidad de directivos y directivas que aprenden, donde el otro se convierte en cómplice y fuente de inspiración.

¿De verdad creemos que en el actual contexto y con la complejidad de la que hablamos, se puede liderar la transformación educativa sin reflexionar el DESDE DÓNDE? ¿Se puede dirigir e inspirar a otros hacia el cambio sin entrar en mi espacio interior donde se construyen todas mis relaciones, creencias y miradas? Para reimaginar la educación he de tener la valentía de reimaginarme como persona, como directivo… de hacerme las grandes preguntas vinculadas a mi proyecto vital; de otra forma, va a ser muy difícil movilizar nuestro entorno para este gran sueño.

Cuando ya hemos adquirido el conocimiento técnico, cuando ya hemos interiorizado la metodología que nos llevará al cambio, cuando ya hemos “jugado con todas las fichas” en este tablero de la transformación educativa; cuando hemos experimentado qué significa perder, pero también ganar, solo nos queda la partida más importante: la que juega cada persona.

¿Juegas con nosotros para transformar?
Si te interesa y quieres más información para comenzar a enfocar el cambio educativo, escríbenos aquí.

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